lunes, 16 de julio de 2012

DEJE REPOSAR


Sostengo la caja con ambas manos, leo la frase impresa y pienso. Si se deja una bolsita de té en agua caliente durante el tiempo aconsejado, una persona puede convertirse en escritor, en músico, en padre de familia o incluso algo peor. 
Preparando tres infusiones diarias, un ser humano estaría nueve minutos esperando frente a una taza humeante, lo que supone casi una hora por semana y suman cuatro horas de espera cada mes. Esta cifra puede ser aún mayor en invierno, aunque hay gente que toma mucho té en cualquier estación del año e incluso algunos irrespetuosos lo beben frío.
Esas cuatro horas haciendo té al mes se convierten sin mucho trabajo y al cabo de un año en dos días enteros mirando una taza, con sol o con lluvia, da igual. Siempre que el sujeto en cuestión se mantenga atento disfrutando el reposo, cosa harto improbable salvo una curiosidad mayúscula por las pequeñas situaciones de la vida, en este caso, ver cómo el color de la hierba tiñe el agua como un calamar. 

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