No voy a explicarle nada. Dígame por qué vino. Cómo cae así, en este momento. Raro, como todo lo suyo. Quisiera escuchar sus criterios de selección, que imagino los tiene, por lo variopinto de sus elegidos. Le recuerdo que si nos vimos antes fue porque yo me acerqué a usted señora, en citas a ciegas. Claro, usted juega de callada. La que habla es su hermana. Usted usa códigos, manda señales, no es una mujer clara. Le advierto que en ese rubro hay mucha competencia. ¿Sabe qué? Se topó con un tipo seguro. No lo lleva así nomás. Va a tener que taclearme, señora. Y le aviso que de noche no me agarra. Sueño, escribo y brindo. Después juego, apuesto y remo. Míreme a los ojos. Cara de malo. Nunca voy a perdonar que se haya llevado a Kimba cuando este niño tenía 5 años. A ver si entiendo bien. ¿Cae del cielo y pide razones? Yo creo que usted es sorda. Pero ya que pregunta, dígame, es vieja como todos dicen? No contesta, es coqueta. Múestreme que es una guacha y me entrego. Seducime, laburá, no vengas de prepo. ¿Y? No decís nada. Sos un embole. Arrancá vieja fúnebre. Hoy no salgo.
miércoles, 28 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
Noticias
Lo empuja pero queda trancado. Vuelve a intentarlo. El muchacho presiona el periódico para deslizarlo por debajo de la puerta y nada. Algo obtura la rendija. Apoya el bolso y se agacha a mirar. Por la línea negra ve el diario del jueves, el del miércoles, el del martes y quizás el del domingo. Raro. Los Morales no desayunan sin noticias. La señora habrá tenido que hablar de algo distinto al clima, probablemente sin resultados. No supo cómo está hoy, ni qué dicen de mañana. Sus planes para el fin de semana se habrán desvanecido, el pollo se pondrá feo en la heladera, el mantel quedará planchado en el segundo cajón. El joven lucha contra sus modales, oprime el timbre y activa su sonrisa de diariero. No hay pasos ni música ni perro. No tienen. Raro. Mira hacia la casa vecina buscando información. Camina sobre sus pasos y pregunta. La señora no ha visto a los Morales desde el domingo en misa. Estaban sentados en su banco, de la mano, trajecito rosa y saco con chaleco. Por qué? Este es un barrio trabajador. Nadie mete sus narices más de la cuenta. Quizás hayan salido o se les rompieron los lentes o cosas por el estilo. De esas que pasan. El muchacho la mira, chequea su reloj y sigue rumbo a la esquina. Piensa en el señor Morales, en sus pronósticos de carreras, su gloriosa propina de fin de año, en la torta de limón de la señora para su cumpleaños. Raro. Entrega los últimos diarios de esa cuadra y vuelve a casa, más pesado que nunca. Almuerza liviano y vuelve a salir. Camina hasta la casa de los Morales y se para a mirar desde la vereda de enfrente. Se toca la pera. Ocupa la tarde en vueltas sin importancia. Lo arrastra la ansiedad hasta que la noche lo abraza. Saltea la cena y el televisor. Se acuesta mirando la humedad del techo y empieza a jugar con sus formas hasta que se duerme. Lo despierta una pesadilla. Dos personas mueren abrazadas dentro de un ascensor. Salta de la cama, se tira dentro de la ropa y corre las cinco cuadras que lo separan del depósito como tromba. Los diarios apilados transpiran tinta fresca. Su mirada trepa la torre hasta pegarse contra el titular. Tampoco están los Morales.
viernes, 16 de julio de 2010
Solo
El hombre que anda solo se expone a sufrir muchos contratiempos. A veces las canoas vuelcan, a veces el paladar se quema con sopa o se terminan los fósforos. Sesentaynueve pasos hay desde mi habitación al cyber de la esquina. El señor que atiende es amable. Lo acompaña siempre una atmósfera de duda. Dice que el facebook y las separaciones develan gente estúpida. Me cae bien. Devuelve todos los cambios con monedas. Eso sigue ocupando mi cabeza. Vuelvo fumando y leyendo el diario. Los Coen no escriben. Terminó el mundial. Los relámpagos navajean el cielo.
viernes, 9 de julio de 2010
McNoche
El hotel se ha vuelto un infierno. Cuando me instalé a ver el mundial éramos pocos. En la picada del último partido sobró granadina. Supe que ayer se registró un Cristiano, que anda escapado de una mina. Gallina. Para ver el mundial no hay que poner excusas. También me enteré de un canje de rehenes en Viena. Espero no caigan por acá. Hoy voy a salir a comprarme ropa para ver la final. Parece que estará Mandela. Anoche me dormí mirando Canal Rural. Me tranquiliza. Soñé con Frances McDormand. Será una señal? Cruzo los dedos. Todos.
lunes, 5 de julio de 2010
Soy yo
Estimados Joel y Ethan Coen: les escribo porque se que me están buscando. Estuve unos días fuera de casa y hoy caí en la cuenta de que mi casilla de mail está llena, por lo que seguramente sus mensajes hayan rebotado. Sepan que están entre mis costumbres tirar la basura, lavarme los dientes una vez al día y tomar té sin azúcar, toda tareas analógicas. Olvidemos este pequeño desencuentro y vayamos al grano. Tanto ustedes como yo sabemos todo lo bueno que he hecho, por lo que mi debut es inminente. Me lo merezco. En Fargo la verdad no me veía, para Barton Fink soy gordo y para Un plan simple, tonto. Jamás levanté más que una bolsa de mandarinas al vuelta de la feria, por lo que ni pensar en cargar un tanque de oxígeno como Bardem y menos con ese peinado de sota de bastos. Tampoco soy Un hombre serio. Eso ya lo saben. Sepan que su interés llega en mi mejor momento. Hace 20 días renuncié al trabajo para ver el Mundial, por lo que tengo todo el día a disposición, salvo las horas de los partidos. Ahora les escribo en el entretiempo de España-Paraguay. Qué campeonato aburrido, no? Mucha marca y poca creación, como en Hollywood. Bueno, no los demoro más. Deben estar garabateando alguna idea para mi personaje, que seguro hará capote. Hablamos pronto. Vaciaré mi mail y cargaré mi celular con una tarjeta de mil pesos, por si las moscas.
Un abrazo a ambos y que Dios los bendiga. (buen chiste no?) Hoy estoy picante. XL