viernes, 16 de julio de 2010

Solo

El hombre que anda solo se expone a sufrir muchos contratiempos. A veces las canoas vuelcan, a veces el paladar se quema con sopa o se terminan los fósforos. Sesentaynueve pasos hay desde mi habitación al cyber de la esquina. El señor que atiende es amable. Lo acompaña siempre una atmósfera de duda. Dice que el facebook y las separaciones develan gente estúpida. Me cae bien. Devuelve todos los cambios con monedas. Eso sigue ocupando mi cabeza. Vuelvo fumando y leyendo el diario. Los Coen no escriben. Terminó el mundial. Los relámpagos navajean el cielo.

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