jueves, 11 de octubre de 2012

Respiro


Llega del trabajo, se cambia de ropa, calienta café. Tuvo un día difícil. No es momento para saber porqué. Vive con su mujer y dos hijos. Los ve felices, como él no lo fue a su edad. Leyó por ahí que la felicidad es sólida y la alegría, líquida. Se sirve un tazón. Hay olores que abrazan. El pasto recién cortado, el agua de río, la piel del cuello de un niño.
Lo ve. El gurí pedalea, pasa una calle, otra, cruza la ruta y atraviesa el bosque. Una nube de gritos lo persigue. Su sonrisa borra todo. Abre los ojos. Aspira hondo. La taza está llena.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Rayos


Un collar de cuentas se rompe. Las bolitas picotean las baldosas. Una lluvia de luces avanza por el pasillo. Algunas huyen por debajo de la puerta del ascensor. Otras rebotan en las paredes. Duplican su velocidad, sin rumbo. El joven deja el libro en el asiento, se arrodilla y comienza a juntar perlas. Una chica aparece corriendo con el hilo en la mano, sosteniendo el esqueleto de cristal. El joven la mira y sin pensar, cada dos cuentas que recoge se guarda una en el bolsillo. Avanzan gateando hasta quedar frente a frente. El le ofrece su mano llena. Ella sonríe. “Sos muy dulce. Cuando llegué aquí, todos me dijeron que eras un imbécil.” Suenan perlas cayendo por la escalera, espantadas por ese embrujo.

martes, 7 de agosto de 2012

Botín


Encuentra piedritas clavadas en la suela de su zapato.
Las guarda en una caja con la ilusión de encontrar el camino, algún día.

jueves, 19 de julio de 2012

Aprovechando
que nadie mete cuchara
en el fondo de la taza
se besan dos semillas.

lunes, 16 de julio de 2012

DEJE REPOSAR


Sostengo la caja con ambas manos, leo la frase impresa y pienso. Si se deja una bolsita de té en agua caliente durante el tiempo aconsejado, una persona puede convertirse en escritor, en músico, en padre de familia o incluso algo peor. 
Preparando tres infusiones diarias, un ser humano estaría nueve minutos esperando frente a una taza humeante, lo que supone casi una hora por semana y suman cuatro horas de espera cada mes. Esta cifra puede ser aún mayor en invierno, aunque hay gente que toma mucho té en cualquier estación del año e incluso algunos irrespetuosos lo beben frío.
Esas cuatro horas haciendo té al mes se convierten sin mucho trabajo y al cabo de un año en dos días enteros mirando una taza, con sol o con lluvia, da igual. Siempre que el sujeto en cuestión se mantenga atento disfrutando el reposo, cosa harto improbable salvo una curiosidad mayúscula por las pequeñas situaciones de la vida, en este caso, ver cómo el color de la hierba tiñe el agua como un calamar. 

viernes, 5 de agosto de 2011

NAS NUVENS

Un asiático lee un libro con ideogramas. Lleva un sombrero de ala y reloj en su muñeca derecha. Es fino y amarillo. El libro también. La pantalla que tengo enfrente muestra una larga fila de gente haciendo cola para subir a la Tour Eiffel. La torre se inclina. Hay turbulencias. Pasan. Sigue el documental de personas dedicadas al mantenimiento del monumento colgadas con arneses. Lavan, pintan, cambian las bombitas, lustran el símbolo atados a la historia. Olor a perfume. Una azafata avanza por el pasillo. Aparece una baguette. Adentro de la torre hay un restaurant. Miro sin audio, es divertido. Me distraigo un minuto y cambia la imagen. Unos muchachos saltan en la nieve sobre una tabla. Es now board. El chino del asiento de adelante cabecea. Tomó vino. Cierra el libro y lo guarda en el bolsillo de una campera color dulce de leche, sin chuño. Funde a negro. Vuelvo a mirar la pantalla. Siguen los videos de oficios. Es interesante ver gente trabajando mientras vas de vacaciones. Unos hacen unas cosas y otros hacemos otras. Habla la azafata. Empezamos a bajar. Oídos sordos. El capitán desea bom fin de semana.No se puede bajar con alimentos, bebidas ni flores. Cierro mi libro. Si me dices ven lo dejo todo…pero dime ven. Allá voy.

jueves, 24 de febrero de 2011

Aquí estoy

Estimado Hugh Hefner: le escribo porque se que me están buscando. Es natural. La noticia de mi estado físico cruzó el Pacífico, filtrándose en su mansión. Y no es para menos. Me siento pleno, listo para que hagan sus apuestas. A días de su merecido retiro, nadie mejor que este querubín para sucederlo. Somos de la misma madera, Hef. Soy de los que prueban el queso antes de pedir la tajada. Siempre me fue bien con las mujeres, a pesar de ellas. Mis compañeras de colegio pueden decirlo. Tuve muchas novias y todas siguen enamoradas, algunas de mi, incluso. Es que nadie regala como yo. Recuerdo cada una de las fechas. Soy letal. El primer beso, aquella pirueta en el jacuzzi, la primera película 3D. Todo con lujos, detalles y sobreimpresos. Y actúo en consecuencia. Hago llegar mis atenciones en todo momento, acompañadas de una 9x13 para que recuerden lo que se pierden. Estoy entero. Me conservo como pepinillos en su frasco. Sus conejitas retozarán de alegría cuando lo comprueben: uso boxer temáticos. Sin embargo, sigo siendo un hombre sencillo. No pido canillas de oro ni colchones César Palace, con una habitación prolija me doy por satisfecho. Eso sí, cerca de la cocina, ya que en las noches la tentación de lo dulce vence mis sueños. Tengo un GPS para las oportunidades y siento que estas líneas sellarán algo que está bordado en su bata: nací para sucederlo. Amo los encuentros a ciegas, la lencería de cuero y los outlet de vibradores. Espero noticias suyas mientras liquido mis cosas aquí en el club. Esta semana me despido del grupo de aquagym. Estas jubiladas serán algo que extrañaré. Abrazo misionero, XL.